jueves, noviembre 23, 2006

"Making friends", by Rufus



En una ocasión anterior ya tuve oportunidad de referirme a ese fenómeno televisivo que es el Chaman. Sí, amiguitos sí, este un nuevo capítulo del “Curso de Rufus para ser demandado”. Como iba diciendo, antes del inciso didáctico, nuestro buen Chaman ahora se ha buscado una compi para que vaya echando las cartas, porque él esta para una serie de comentarios mas elevados y dirigidos a la esencia misma de la felicidad humana. Pude comprobarlo ante la llamada de una señora, aquejada de una fuerte depresión, y que admitía estar de pastis hasta arriba (pero de las que receta el médico, eh, no de las ilegales: ¡el poder de una receta!). En fin, que la buena mujer buscaba una guía, una ayuda: una voz amiga que le indicara la salida al oscuro túnel en que se había convertido su día a día. Debo suponer (quiero suponer) que no encontró nada de eso y bueno, en la tele salía el Chaman así que… este mes nada de merluza fresca y una llamada al caballero de la túnica dorada. La colaboradora del programa más o menos iba siendo… ya sabéis, algo cercano a lo que se puede considerar “comportamiento humano”. Pero las chispas de genialidad del Chaman se iban colando cual luciérnagas: “no me extraña que este loca, con tanta pastilla como toma”, “pero qué aura le voy a mirar, pues buena la debe tener” y finalmente una de mis favoritas: “claro que esta loca, con tanto ir al psiquiatra”. Pero lo mejor de todo fue el momento revelación, el nuevo sistema de desintoxicación del Chaman: “usted llámeme a la línea privada (ays, de verdad, no es por ganar dinero, que malpensados sois con el pobre hombre) y yo le garantizo que le hago dejar esas pastillas de golpe”. Temblad Freud, Jung y todos los demás (que al no ser tópicos en las conversaciones sobre psicología, evidentemente desconozco): una señora hasta arriba de antidepresivos y ansiolíticos, que no solo afectan al sistema nervioso sino que crean una dependencia física, puede dejarlos de golpe y porrazo sin derivar por ello en un desequilibrio orgánico las mar de interesante de no ser por ese pequeño detalle, golpe de gracia final, que se llama “Muerte”.

A la mañana siguiente me acerqué a los kioscos, y para estupor de mi persona… en ningún periódico aparecía la noticia revelación. Bueno, no es de extrañar: los medios de comunicación, sobornados por los productores de fármacos (¡y ya puestos a desvariar pues por los masones también, coño!), son los que realmente acallan estas voces llenas de aire fresco que nos traen nuevas soluciones a los problemas de hoy.

P.S: El lema de los videntes y otros tele-visionarios: a cliente muerto, cliente puesto.

martes, octubre 17, 2006

¡Me dejas de piedra!


Escribir la historia en piedra tiene sus pros y sus contras. Por un lado está claro que cada letra esculpida tiene muchas posibilidades de pasar a la posteridad. De otro, ser caligrafista equivalía a ser cantero, y es una profesión que ayer y hoy no resulta ser de las mejor remuneradas. Posiblemente más de uno acababa esculpiendo signos que ni siquiera conocía, como es el caso de los decoradores de las obras maestras del arte egipcio. Los escribas, sacerdotes, etc… decidían lo que rezarían las paredes de este templo o de aquella mastaba. Pero los que las realizaban en cada pared de estos espacios sagrados poco o nada sabían de su sagrada labor, de lo que sus manos expertas de dibujante avezado estaban convirtiendo en hito para las generaciones venideras.

Post Scriptum: Díjole la estatua ecuestre a su caballo:

- ¡Quieto! Que vas a ponerme tonto.

- Es que son muchos años juntos y el roce hace el cariño.

- ¡Calla, calla! Que uno no es de piedra… ¿o sí?


Anexo: En la imagen preciosa reliquia epigráfica de época romana, una placa de piedra con la leyenda “L(ucius) Petronius L(uci) F(ilius) / Celer”. Se encuentra en Murcia y… ¡minipunto y punto para quién sepa dónde!

sábado, septiembre 16, 2006

"Hasta luego, y gracias por el pescado" - Redención

Vale... en fin, abrimos de nuevo el negocio. Encended las luces, poned las cosas en el escaparate, quitad el polvo... Una mala tarde la tiene cualquiera y todos tenemos arrebatos que lamentar. ¡Bienvenidos de nuevo!

"Sí, definitivamente y después de tomarle el pulso un poco al blog he tomado la dolorosa decisión... bueno, la decisión a secas, no es como que te extirpen el higado en vivo ("El Sentido de la Vida", Monthy Python). En fin que dada la poca afluencia de público y la falta total de comentarios me tomo unas vacaciones permanentes del posteo y me despido de todos vosotros. Como no se me ocurría nada más original... pues he usado el título de una novela de Douglas Adams.

¡Hasta la vista!"

miércoles, septiembre 06, 2006

Mr. Chamán y el aura infeliz


Cuando ya nada espero… mmmm… bueno, prometo que esto no es un poema grandilocuente sobre mis amores perdidos, porque no terminaría en la vida, pero mas o menos viene a ser una confesión de culpabilidad en delito continuado: yo… zappeo de madrugada. Sí, lo se, los expertos advierten que es una actividad que licua el cerebro, convirtiéndolo en un batido superproteínico preparado por cualquier cachivache de teletienda barata. Pero no, amigos míos, he sobrevivido y puedo venir aquí a contarlo a la Humanidad. Puede que suene exagerado, pero si por algo no puse uno de esos contadores tan monos aquí fue para suponer que me lee todo el mundo de habla hispana, traducido al cantonés y paladín de nuestra cultura allende los mares… Volviendo a la realidad voy a contaros un hecho que me ha llenado de estupor y gaseosa, porque era lo que bebía cuando hice el descubrimiento.

Vine a caer en una de esas cadenas tan monas, locales las llaman, que lo mismo te ponen los encierros de Cercedilla del Moño que una película porno (no quiero quejas, que luego vendrá el gracioso de siempre a decir que la cultura es subjetiva), en fin… que a esas horas o te encuentras a émulos de Nacho Vidal en plena coyunda pragmático festiva o bien, como ha sido el caso, a una copia exacta de Rappel pero en baratillo. Es decir, si Rappel viste en dorado pues éste pura purpurina. Se presentaba como un chamán auténtico, no se si adjunto o general, pero chamán al fin y al cabo y tampoco es cuestión de dudar. Eso sí, advierto, el señor parecía mas bien un director de caja de ahorros retirado, que en sus tiempos libres te mira el aura por matar el tiempo. En definitiva, transcribo parte del monólogo que pude cazar, más o menos:

“Y yo os aviso, que hay estafadores por ahí, sí, sí, que dicen que saben de esto y nada, engañan a las buenas gentes. Mirad, yo soy lo que soy, como otro cualquiera, pero os ofrezco algo: si uno de estos estafadores intenta algo, me llamáis y yo os digo si esta bien o intentan pillaros. Claro, porque yo soy legal, que pago mis impuestos ¿eh?”.

En fin, que uno se encuentra ante tal ejercicio de nobleza chamanesca, de confesión astral, que al final tienes que aplaudirle al hombre aunque sea por confesa que paga sus impuestos como cualquier hijo de vecino. Al poco llamó una señora, que quería saber que tal andaba su aura, fíjate, porque uno, yo mismo, va descuidando esa cosa del aura (somos como bombillas, dice el sabio, y el día menos pensado me fundo) y al final pasa lo que pasa. Luego pasó a la señora al privado, pero yo vine a entender que su aura andaba bien jodida por culpa de alguien. Es lo malo de estas cosas de los astros y sus zarandajas, que en cualquier comunidad de vecinos hay alguien que con un par de velas y un manojo de esparto te funde el aura y te deja a oscuras.

¡Que Shiva nos proteja!

sábado, agosto 19, 2006

La playa (I)

Estoy en la playita. Esto sería motivo de regocijo y alegría, de no ser porque mirando al cielo parece que vayan a caer las 10 plagas, todas de golpe y seguidas por ahorrar tiempo y esas cosas. De hecho hay unas nubes que se ven capaces de soltar lo que no está escrito, ya lo quisieran nuestros embalses. Pero como la naturaleza es tonta (lo mismo te da un Einstein que una Yola Berrocal, que alguien me lo explique porque la genética ya no me da más de sí) pues va y se trae toda ese agua al mar que, además de tener de sobra, resulta ser salado con la consiguiente mezcla que, somos jóvenes, todos sabemos lo mal que puede sentar.
En otro orden de cosas sigo alucinando con el tema de la negociación con ETA, ese diálogo de sordos en el que todos tiran de la manta y al final el roto lo pagamos todos. No hace falta ser polítologo ni pertenecer a uno de esos "think-tanks" tan socorridos que tienen los USA e imitamos pobremente en España (la FAES, hasta el nombre es feo). Basta echar un vistazo al periódico y te das cuenta que o no hablan de lo mismo, o estan en dos paises diferentes o bien... estamos ante un remake a nivel estatal de aquel anuncio de la Coca-Cola con el hijo mediando entre los conyuges. Solo que aquí no se tiran los platos a la cabeza, sino bombas, y no hace falta ser un genio para saber quienes son los que suelen lanzar la bofetada. Llamadme escéptico si quereis, pero no veo claras las cosas. Quizá sea el calor que me agobia mucho.
En fin, que servidor, acostumbrado a playas de andar por casa, se encuentra aquí con unas dunas que ni el desierto de Gobi (ja-ja, ja-ja, que chiste más original). Lo cierto es que incluso cuando llego a la playa me encuentro con una franja de arena de medio kilómetro, otro medio kilómetro de gente tostandose al sol (ya lo decía Poirot: son como cadáveres en la morgue) y luego algo azul que despues de tanto caminar se me asemeja el paraiso y que dice tener por nombre mar. Puedo decir que me he bañado con bandera roja y estoy aquí para contarlo. Chicos, no lo hagais en casa por muy ajustado que sea el pie de ducha. De las medusas ni rastro y el autentico atractivo que mis amigos me comentaban, las chicas, tampoco es que me mate. No, tranquilidad, mi heterosexualidad sigue en pie y aquí hay chicas que le cortarían la respiración al hombre más frio de la tierra... pero es como ir a un buffete libre: acabas empachandote de tanto ver y lo que apetece es charlar. Así que aquí queda esto, y si no sigo más es porque estoy en un cyber y yo valoro mucho mis comodidades.

Nota al pie: tiene su mérito escribir en este ambiente, que me demuestra lo acertado de mi decisión de huir de este país de dementes en cuanto tenga oportunidad. Varios crios chillando con los dichosos juegos en red y una caterva de chiquillas que hace dos dias aun jugarian con muñecas, salidas como cosacos en celo con el dichoso messenger. Y yo, como siempre, intentado que el viento me acaricie pero no rompa mis debiles anclajes en la realidad.

viernes, junio 23, 2006

Breves (I)

Si la capacidad de ser feliz supone olvidar los malos momentos, dejar atrás el pasado doloroso y no pensar en ello… Mal futuro nos espera, es imposible esforzarse en olvidar. Existía en la antigüedad una especie de club de sabios cuya prueba de aptitud era bien sencilla en apariencia: sentarse durante 5 minutos, y no pensar en un caballo blanco. Si creíais que preguntar por el color de un oso, visto a través de la ventana de una casa orientada al sur era complicado imaginad esto. No somos más que árboles, como sauces que crecen hacia lo alto sin dejar por ello de tender sus ramas hacia el suelo. Olvidar el dolor no es más que otra manera de olvidarnos de nosotros mismos.

miércoles, junio 21, 2006

Menos de diez, más de ocho


Pongámonos en situación: nos encontramos en plena vorágine arqueológica, siglo XIX, esa época en la que cualquier hijo de vecino con titulo de lord hacía su hatillo, unas cuantas libras en el bolsillo, y salía por ahí a buscar zigurats, “tutankamones” y lo que hiciera falta. A mi siempre me hubiera gustado seguir sus pasos, en pos de la Antigüedad, que fuera mi mano quien descubriera al mundo los asombrosos restos de civilizaciones perdidas. Pero al final comprendí que las más interesantes son incomodísimas de la muerte de encontrar. Vilcabamba y el Machu – Pichu, están a una altura que vale, no cogerán tanto polvo como en el valle, pero por todos los dioses latinoamericanos no futbolistas, tampoco era para mandarlo donde Judas perdió el mechero. Y si nos vamos a oriente, pues muérete de calor y dedícate todas las noches a sacarte la arena hasta de debajo de los párpados: en definitiva, un incordio, con lo sencillo a la par que ilustrativo que es ojear cualquier libro, ¿no?

Hablábamos en capítulos anteriores de Troya, Ilión, esa ciudad tan mágica y legendaria. Y tanto era así que hasta bien avanzado el siglo XIX la mayoría de historiadores no creían que la tal ciudad existiera, permitiéndole vivir solo a la pobrecilla en el terreno de las leyendas y atribuyendo si invención a la imaginación siempre fecunda del inmortal Homero. Técnicamente de los “homeros”, ya que posiblemente no existió ningún Homero real, personaje singular y único, sino un conjunto de poetas que pondrían por escrito una tradición oral bastante extendida en una época que podríamos calificar de oscura y anodina en la historia de Grecia. Pero la guerra contra Troya era un factor que aglutinaba y daba unión a los pueblos dispersos que entonces componían la Hélade (por lo visto hacía bastante frío, ji ji, ja ja).

Así que Troya, tan modosita ella, estaba por descubrir. Y un buen aficionado a Homero, alemán de nacionalidad, y Schilemann de nombre, decidió irse a buscarla a la mismísima Turquía. Imagina las risas en las academias de historia: anda que Schliemann, vamos que me han contado que coge y se va con su mochila a Turquía, allí a buscar Troya. Sí, Troya, a partir de ahora ya no le ajuntamos. En fin, esos pensamientos elevados y académicos que cualquiera podría esperar de un sabio de los de toda la vida. Así que nuestro héroe se va allí, y excava que te excava (lo que venía a ser una excavación de la época, el arqueólogo mira y los demás pringan que es un primor, arrancando terrones aunque sea con las uñas). Y un buen día, como en cualquier película sobre momias, alguien da un grito, comienzan los ohs y ahs. No puede faltar quien grite: Maldición, maldición. En fin, encuentran una ciudad, poca cosa, pero ciudad. Y Schilemann, que era un experto faltaría mas, y no necesitaba carbono-14 ni contrastar nada, la bautiza como Troya. Hasta ahí bien, el problema vino algo después cuando encontraron… 9 ciudades debajo de la susodicha.

Al final, nada en claro, todo confusión. Aun nadie sabe cual de aquellas Troyas es la Troya de Brad Pitt pero lo que está claro es que su leyenda revivida dio alas nuevamente a la búsqueda de ciudades que siempre se consideraron legendarias. Y poco importa en ocasiones que la vida depare derrotas, que después de levantar una piedra no haya mas que otra piedra mas debajo. Puede que algún día una de esas piedras lleve un minúsculo rasguño, algo que demuestre que la mano de un hombre, hace miles de años, arañó un elemento de su medio para decir que aquí estamos, que nuestra voz no se apaga ni tampoco nuestro espíritu de lucha. Y sobre todo tener en cuenta que a veces la victoria no esta en encontrar, sino en saber emprender la búsqueda.

martes, junio 20, 2006

Por el amor de una mujer...


El otro día estaba haciendo zapping, así distraídamente, porque no había nada bueno en la televisión (al menos en analógica, ya que soy de esos pobres mortales que carecen de conexiones tipo cable o satélite) y al final recalé en Antena3, donde se encontraban poniendo uno de esos telefilmes tan socorridos. Bueno, quizá era película, pero aquí nunca se ha visto en la gran pantalla, ni falta que le hace. No es que fuera de esas películas malas malísimas, protagonizadas por Laura Ingels, ni nada de eso. Se trataba de “Elena de Troya”, una de esas producciones con ínfulas de socorrido remedo de la inmortal Cleopatra que inmortalizara Liz Taylor (aunque prefiero recordar a Rex Harrison, porque eso sí que era un actor y lo demás son tonterías). “Elena de Troya” es de esas películas que no se molestan en separar el grano de la paja, que cogen un buen día a Homero y esas novelas tan divertidas que nos dejó a la posteridad (que aburrido ser siempre la posteridad de esas épocas tan interesantes) y las exfolian sin mas. En resumidas cuentas, que no solo da la impresión de que lo han ojeado simplemente, sino que además es cierto que debe haber sido así. Sin embargo, para ocultar tanto desmán pues han intentado centrarlo todo en la figura de Elena. ¡Ah, pobre Elena, ojo de un huracán de hombres poseídos por la pasión! La chiquilla, para ponernos en claro, estaba casada con un tipo más o menos bueno, un tal Menelao que la trataba no del todo mal en su fastuoso palacete. Al parecer la muchacha ya había sido pretendida por muchos soberanos, que una vez perdida la oportunidad, prometieron defender al que se hubiera hecho con el trofeo (siento decirlo así, pero es que más o menos es el carácter que todo el mundo le ha venido dando a la pobre). Finalmente un tal Paris, que mira por donde traía unas credenciales divinas de la muerte (lo digo porque eran de Afrodita) y con su apostura y buen talante (venia a ser un Zapatero de la época) ni corto ni perezoso se vino a llevar a Elena a Troya. Menelao, imagínate chica, un ataque de cuernos que era gloria verlo, y allá que llama a su hermano a Esparta. Agamenón llegó allí con sus ejércitos, hasta con su porquero famoso, y formaron una liga juntos. Ya se sabe, los hombres, los dejas solos dos segundos y ya están con la liga. Como no había Champions ni puñetas, pues de gente que se va a la guerra. Lo demás ya lo sabemos: que si tírate diez años destruyendo campos, mientras haces tiempo para acabar con Troya. Que si Aquiles mata a Héctor, porque ya estaban todos aburridos. Que si luego va Paris y a traición y por la espalda mata a Aquiles (lo que yo te diga, Zapatero homérico)… Y al final del todo, momento estelar, va Ulises (que cuando los griegos se llamaba Odiseo, pero ya sabemos que los romanos le iban cambiando el nombre a todo, como cualquier dictadura que se precie) y se inventa lo del caballo. Que tuvo que ser un problema, porque a esas alturas bosque que habían encontrado bosque que habían quemado, y por muy abundante que fuera la espesura del Asia Menor no veo yo a la malvada Ilión rodeada de selvas. Pero mira, al final con maña, y llevando cuidado de no clavarse astillas van, construyen el caballo… Y eso lo saben hasta los niños de pecho: ahí, ese Príamo, pringadote, que abre las puertas y hace entrar el caballo. En fin, que todo por el amor de una mujer… que por lo visto, y como siempre, las mujeres tenían que amar por fuerza al que la ganará en sano y honesto combate.

Próximamente: la segunda parte, no voy a ser como esos “traileres” de cine que una vez los ves para qué te vas a gastar el dinero en la película.

viernes, junio 16, 2006

Los Drácula de Rufus


No se si entre los presentes habrá algún aficionado al cine de terror. De hecho ni siquiera sé si hay presentes ahora mismo, aficionados o no, pero como me gusta oírme (leo en voz alta mientras escribo, llamadme raro o… no, raro es suficiente) pues diré lo que iba a decir y punto. Me encanta el cine de terror, aunque no me produzca miedo sino cosquilleo. Y como todo hijo de vecino con blog, que ahora los hijos de vecino están muy puestos, hablan y hablan sobre gustos personales y tales cosas pues ahí mismo que me lanzo yo. Es una delicia tener en tus manos un DVD de ese cine maravilloso que nos hace caminar por el mundo de las fantasías increíbles y los locos más entrañables. Todo este entusiasmo viene al caso de que servidor de ustedes se está haciendo con una coleccioncilla de cierto personaje chupasangres al que siempre evoco con el más sincero cariño. Drácula, el más maltratado de los monstruos cinematográficos se esta haciendo un hueco en mi videoteca tan fácilmente como corrompe doncellas o estrangula ingenuos prometidos de las mismas. Sí, me estoy preparando a conciencia un súper maratón de cine con Drácula por protagonista. Desde “Nosferatu”, de Mourneau, esa obra maestra (aunque el conde se llame Orlok, por cuestiones de los derechos de autor y todo eso, que la viuda de Bram Stocker era una tiquismiquis) y pasando por todas las visiones y revisiones que he podido acumular en mis haberes. Esto es: “Drácula” de Tod Browning, con el chutadísimo de todo Bela Lugosi; “Drácula” de Terence Fisher (obra maestra, el primero en escoger a Christopher Lee para interpretar al conde); “Drácula, de Bram Stocker”, de Coppola, aunque sea un pelín… “blanda” para mi gusto y le hace perder puntos un conde tan ñoño; y por ultimo (están en proceso de adquisición, ejem, ajam) algunas de las secuelas que provocan el llanto y la risa a partes iguales, tipo “El regreso de Drácula” o bien “El poder de la Sangre de Drácula”. Muahahahaha… que bien me lo voy a pasar. Entre la sesión vespertina de los amigos Wes Craven y John Carpenter que me di el otro día (dos joyas, apuntad: “Las colinas tienen ojos” y “La Niebla”, ambas en su versión antigua, que me detengan que me las como sin salsa ni nada) y la que me espera con el amigo Vlad el Empalador… ¡¡Sangre, traedme sangre!! Em… y a ser posible unos panchitos, por acompañar con algo.

PD: Que alguien cuente las veces que digo Drácula en este post, por favor…

lunes, junio 12, 2006

Encuentros y desencuentros

Entre mis muchos defectos se cuenta el de la torpeza verbal. No me refiero tanto a defectos en mi manera de expresarme (utiliso perfetamente el riko bokavulario de nuestro hidioma patrio, jeje) sino más bien a que de vez en cuando suelto por mi boquita autenticas bombas atómicas que causan devastación allá donde tengan a bien caer. Sin ir más lejos quisiera traer a colación aquella vez en la que comenté lo que ocurría con Gandalf en la segunda parte de la trilogía que todos conocemos… justo delante de una amiga que no sabía nada y a la que deje boquiabierta ante la noticia. Sin embargo quisiera referirme más extendidamente al caso en que de forma recurrente y continua fui fastidiando a un amigo mío en sus intentos de entablar relaciones erótico festivas con una chica. Puedo prometer y prometo que no fue mi intención fastidiarle… o al menos no recuerdo que lo fuera, aunque por suerte puedo estar seguro porque no se lo que es la mala intención (fuera de un partido de baloncesto).

El caso es que mi… amigo, eso, estaba interesado en aquella beldad de ojos azules que respondía al nombre de… bueno, a un nombre, que para eso nos lo ponen nuestros interesados progenitores (A o B), ya que a los hijos aun no se nos permite auto-nomenclaturarnos mediante el uso y abuso del alfabeto latino. En fin, decía, mi amigo realizaba los acercamientos típicos del “machus pateticus” a la muchachuela en cuestión que, como viene siendo normal en estos casos, hacia oídos sordos a las dicharacheras muestras de afecto del sujeto. Llegada una ocasión de oro, mi intervención fue fundamental. La chica había comprado unos cuantos libros, editorial Cátedra (que todos conocemos del instituto, esos libros en los que tenias que buscar el texto entre las parrafadas de notas al pie). Mi amigo, al que a partir de ahora podríamos llamar “Amigo” (eh, que la mayúscula da mucha dignidad, que conste), quiso aprovechar el momento haciéndose pasar por un as de la literatura. Algo que no critico, para nada, pero que considero peligroso cuando tu único bagaje es haber leído todas las Crónicas Vampíricas de Anne Rice. Retomando la situación, mi amigo comenzó a leer los títulos y alabar la calidad de los autores… Hasta que llegó a uno titulado “Pedro Páramo” y al oír el nombre del autor, con la naturalidad que me caracteriza para meter la pata, dije: “Ese no es el autor, el autor es Juan Rulfo”. Y tras una mirada a lo que se traía entre manos espete solemnemente: “No estas leyendo los autores… estas leyendo al editor de cada libro”. Momento tenso, podía palparse en la mirada de mi amigo sus instintos homicidas, no atenuados en modo alguno por la risa nerviosa de la interfecta. Hasta aquí el primer acto de este drama absurdo, que cuento porque ya iba siendo hora de dar la cara: ¡yujuuu, sigo aquí, que alguien me subvencione!

En fin, la segunda parte del drama no tiene sentido contarla, porque no consigo encontrarle tensión argumental, solo diré que termine de estropearle a mi amigo el invento cuando entablé conversación con la chica y el se quedó algo aparte. No hay mal que por bien no venga, la relación con Amigo se fue enfriando a partir de entonces viéndome liberado de verdad. A continuación, para cerrar este recital tan aburrido un breve apunte biográfico del autor de “Tira, tira que ya hablaremos en casa”:

Nació en un pueblo, aunque el nunca lo supo, creyendo hasta los quince años que no había mas mundo que el de su villa ni mas leche que la de sus vacas. Fue a los 30 cuando escribió su archiconocida y única obra, de la que no se conservan copias, muriendo tristemente de un susto cuando salio a pasear y se dio cuenta de que había otro pueblo al lado. Se encuentra enterrado en sus vaquerizas, en lapida que reza: “Miaaaa queeeee…”

jueves, mayo 11, 2006

Vivir del amor ( La carta de la discordia)


Lo considero totalmente injusto. Estiro mis estipendios irregulares más allá de lo que el mismísimo Pedro Solbes sería capaz de disfrazar, pero sigue faltando dinero. Luego abre uno el periódico y se encuentra con que unos tenían diez millones de euros en una finca y el tal Roca otra millonada, y aquí al lado. Que digo yo, los ladrones de fincas que pasaran de largo por esa, al verla algo abandonada, deben estar a punto de suicidarse arrancándose a mechones los pelos de la nariz. No voy a dar detalles aquí sobre los objetos o costumbres en los que dilapido mi exigua fortuna, para no dar pistas a una Agencia Tributaria para la que aun ni existo. Mi cabeza no deja de dar vueltas, pensando cómo ganar dinero sin esforzarme demasiado. El otro día sin embargo se me hizo la luz. Sí, es en serio, de repente una bombillita hizo “plin” y se encendió en mi cabeza. ¿Quemaba? Sí, pero al menos ya tengo una idea. Un buen amigo mío se quejaba de no saber tener detalles con su chica. Que digo yo, bueno, tampoco es para tanto porque quererla la quiere. Y le compra regalitos, ¿eh? Vamos, que no la tiene abandonada en el arroyo ni nada por el estilo. Sin embargo él quiere ir más allá y tener algún detalle emotivo. Y yo, en un arranque de ñoñería impropio de mi persona por motivos éticos, pues le he dicho que le mande una carta. Claro, esto dicho así, en frío y a la cara, pues suena a gilipollez de las gordas. No es raro que mis respuestas en estos temas se reduzcan a algo poco más complicado que las frases absurdas de las pegatinas de los chicles: todos nos hemos criado con esas pequeñas gotas de sabiduría que además olían a fresa.

Reconduzco el tema: le aconsejé que le enviara una carta. Sí, es un detalle bonito y barato. Bueno, cuidando lo de los sellos que acabo de enterarme de no se qué lío del “Forum Filatelico”. Los sellos, el sobre y el sentimiento, claro. ¿Escribes la carta a Word? Pues no, mi pequeño padawan, que por mucho que nos beneficie el corrector ortográfico a una novia no se le escribe con ordenador. Hay que dejar ahí en el papel todo: el sentimiento, la impresión de la emoción que nos produce en cada leve temblor de las líneas y hasta el sudor… eso sí, que si hay pregunta al respecto diremos que esas gotas son lágrimas y quedamos como reyes. Esto último puede sonar a manipulación: bieeeen, es muy posible, pero es mano de santo para estas cosas de la emoción. En fin, ya tenemos el lap…, pero no alma de cántaro, a lápiz no que si no puede interpretar que tus sentimientos son tan fáciles de borrar como las líneas que le dedicas. Una metáfora siempre puede volverse contra uno mismo, pero tampoco hace falta grabarlo en mármol porque nada es para siempre. Así que a escribir… Pero en fin, que al muchacho no se le ocurría nada. Y yo claro, en mi época de romántico adolescente siempre me estaba inventando cartas para chicas imaginarias… o no imaginarias, pero igualmente lejos de mi alcance. En fin, que tengo yo base de datos para dar y tomar, y me apresté a ayudar a un amigo en un momento difícil.

¡Que maestría! Esta mal que yo lo diga, pero que carta más bonita. Para mandarla a un concurso, vamos. Llena de sentimiento, pero sin empacho alguno ¿eh? Dulzura sin merengue, así, con naturalidad y corazón. Y a todo esto, llega mi amigo y decide que no, que eso no se lo manda porque aun tiene principios y no lo ha escrito él. Pero digo yo: ¿Qué principios ni que bocadillo de anchoas con tomate? (Tengo hambre a estas horas, sí). Tu no estas aquí para ser un santo, sino para dejar a tu chica boquiabierta y patidifusa con tu arte poético. Luego si te pregunta por qué nunca le dices esas cosas pues le espetas a su misma faz, con tono profundo, que a ti la inspiración siempre te ha venido escribiendo. Pues nada, no ha habido manera de convencerlo. Ahora que yo ya tengo mi idea para sacarme un sobresueldo. ¡Me alquilo como autor de cartas de amor! Lo bueno de la falta de escrúpulos es que siempre habrá alguien que tenga aun menos que tu. Pero en fin, espero que esto salga adelante y funcione mejor que la venta de fotos de sombras de famosos por “e-Bay”.

miércoles, abril 05, 2006

¡¡Sigue nadando!!


¡Odio el pescado! Ya sé, suena tajante, pero es así. No soporto ver en mi plato esas cosas con escamas, cuyo olor no he llegado a decidir aun si es mas molesto antes o después de cocinado. Sobre todo si es pescado pequeño, ya sabéis, de ese que tiene unas minúsculas espinas que tienden a clavarse con muy mala idea. Ni tan pequeñas que no molesten ni tan graves como para llamar la atención de un respetable facultativo de urgencias a las 3 de la madrugada (ya he dicho alguna vez que en mi caso dormir es una mala costumbre, y se me van acabando las formas originales de pasar las horas). He tenido malas experiencias con las sardinas, lo reconozco, no las pruebo desde los 12 años. Fue entonces cuando sufrí ese problema con una espina, y fue terrible. Me presente de madrugada en “Los Ángeles del Valle”. Bien, puede ser que un ángel sea una entidad sobrenatural asociada a la protección de una deidad todopoderosa que se desvela por nuestra salud. Pero en tamaña situación tengo que decir que lo de ángel no anima, ni ayuda, es mas casi inspira la desconfianza propia que suele asociarse a esa señora de manto negro y guadaña. Podéis llamarme exagerado si queréis, la cuestión es que después de un buen rato fui atendido por el medico. Su diagnostico después de 10 minutos de explorar mi garganta: “Tienes una espina clavada ahí”. ¡¡Bravo!! De rodillas agradezco con devoción el despliegue de talento profesional de quien debería ver su nombre escrito en oro rodeado por los más laureados personajes de su Arte. Últimamente no me hago entender bien, así que advierto que pretendía ser sarcástico. Siglos después me voy de allí más frustrado que aliviado, con el consejo de no darle importancia a mi garganta, que total solo me sirve para hablar, tragar, respirar… todos sabemos que podemos pasar sin esa clase de cosas: ¡vaya un niño caprichoso!

En fin, no he fabricado zapatos en una fabrica esclavista de la China comunista pero solo quería compartir este capitulo fastidioso de mi vida infantil. Solo quiero decir que era un niño normal, con sus sentimientos e inquietudes, e incluso, en el colmo del despropósito… ¡¡dormía ocho horas al día!! ¿De qué forma he llegado a ser un adulto? No tengo ni idea. Solo consigues aprender que antes de que te respondan ya has hecho mil preguntas mas, y tienes una mínima certeza de que si te pasas la vida intentando entenderla vas a pringar como nadie. Y puede que mis amigos tengan razón, que lo de no dormir sea el problema, pero a veces de noche siento, como un destello, una certeza. Puede que sea la explicación a todo, puede que consiga entender que es lo que realmente me pasa por la cabeza… O puede ser simplemente que hace falta cambiar la bombilla. Sea lo que sea, lo importante es no rendirse, ya sabéis: “Sigue nadando, sigue nadando. Sigue nadando, nadando, nadando. ¿Qué tienes que hacer? ¡Nadar!”

miércoles, marzo 15, 2006

¡¡Llegan las super Fiestukis megaguachis!!


¡Ya me ha llegado! Puedo sentirme feliz, incluso diría que plenamente realizado como hombre y miembro en ejercicio de la especie humana. Al fin he abierto mi correo y he encontrado esa invitación maravillosa a formar parte del gran macroevento que sera el super botelleo del 17 de marzo en Murcia. Sí, sí, botelleo: no me dejo avasallar por los modismos mediáticos que pretenden allanar nuestro idioma nacional – murciano (hoy me he levantado separatista, mira tu por donde). Ese botelleo que demostrará hasta que punto esta normalizada nuestra relación con el resto de la mesa de ping-pong de aglomerado que es nuestra España, o nuestras Españas, como se quiera. Tenemos que demostrar... eso dice el correo, y yo me adhiero, que somos igual que en Sevilla, Madrid o dondequiera que se realicen estas fiestas ludo-etílicas. Que nuestros hígados están tan castigados como los de cualquier otro españolito. Se ha acabado, no somos nunca más esos provincianos que miran de lejos, con mezcla de estupor y desprecio, las costumbres de las grandes capitales. Y esos políticos, que nos miran de reojo... ¡que se unan! Si sobrios dicen lo que dicen, borrachos deben estar graciosísimos. Eso es lo que ocurre: demasiada crispación y pocos macrobotelleos. Así va el mundo, claro, la gente se aburre y pasa lo que pasa. Queman embajadas en Teheran, coches en Paris, asaltan prisiones en Jericó... Amigos míos, más botelleos y menos violencia, unamos nuestros corazones en un canto de fraternidad. Que la sangre que mancha nuestras manos, porque lo peor de ser humano en este mundo de hoy es que nadie es inocente, se convierta en ron derramado en un ataque de compañerismo (aunque suele derramarse en patéticos intentos de ligoteo, pero pretendo que esto quede en algo positivo que no asuste a las presas... chicas... eso). Finalmente, queridos camaradas, hermanos... ¡¡ciudadanos de Roma, no he venido ha enterrar la fiesta sino a ensalzarla!!

Nota del Autor: Cualquier expresión políticamente incorrecta ha sido vertida como ofrenda sacrifical en el altar del buen humor, puede que algun concepto políticamente correcto haya sufrido una cruel tortura faltando a todo pundonor pero... en fin, estoy desequilibrado. ¡¡Sed felices!!

Duda estúpida de ultima hora: ¿sacrifical es una palabra, o el ultimo de mis delirios lingüísticos?

miércoles, febrero 08, 2006

Vida y asco


La vida a veces es un asco. En serio, no es una sentencia gratuita, ni he tenido una mala noche. He dormido mis tres horitas preceptivas, he comido con normalidad y no me encuentro especialmente cansado: y la vida es un asco. No soy de esos a los que la astronomía provoca ataques de humildad: ¡oh, joder, solo soy un miserable subproducto evolutivo basado en carbono flotando en medio del Universo en una minúscula bola de barro que gira alrededor de una bola de fuego! No soy de esos insisto, si lo fuera ya me lo habría hecho mirar. Tampoco soy de los que no paran de plantearse si la vida merece la pena, es decir: vale, es un asco, pero si ya la estas viviendo, para qué cambiarlo. En fin, tampoco me considero un fatalista, aunque tenga una visión algo pesimista de todo lo que me ocurre. No me planteo si la botella esta medio vacía o medio llena, me trae sin cuidado, no dejo de pensar que en algún momento la botella lo que estará es rota en el suelo y todo pringado, porque siempre he sido un maldito torpe. Y, ojo, no creo en nada que me diga una galleta de la suerte, una pegatina de los chicles, etc.. y aun así considero todo eso mas creíble y útil que cualquier powerpoint de los muchos que recibo por correo electrónico. No reenvío esas cosas, nunca lo hago, porque no se de que le va a servir a un amigo el que, gracias a mi libreta de direcciones, la niña de “La Señal” o algo parecido (añadida con Photoshop de la forma mas cutre posible) le atacara si no lo reenvía a 40 millones de españoles, incluida la Zarzuela. De todas maneras yo siempre pierdo, porque no tengo a mas 10 personas en mi libreta, pero eso precisamente me consuela porque se, en el fondo, que por mucho que me putee la niña del exorcista, el SPAM, la botella medio lo que sea o la astronomía voy a tener amigos de verdad cerca que me ayudaran a superarlo. Y es entonces, solo entonces, cuando atisbo que quizá, después de todo, la vida no sea tan asquerosa.

¡¡Hora de dormir!!

domingo, enero 29, 2006

Carta al director (enviada y jamás publicada)

Recientemente cascos azules destinados en el norte de la Republica Democrática del Congo han muerto, a manos posiblemente de la guerrilla. Uganda y Ruanda ocupan de facto dicho territorio, financiando a distintas facciones, apoyados a su vez por Estados Unidos. El motivo nos es mucho mas cercano de lo que la noticia en un principio nos pudiera parecer. En África se encuentran los principales yacimientos de un mineral muy apreciado, el coltan, del que se obtiene un superconductor presente en las nuevas tecnologías (de ahí el apoyo de Estados Unidos a un conflicto que le beneficia, ya que los norteamericanos son el pasmo de occidente en materia de avances tecnológicos). Cualquier conflicto siempre da lugar en los medios de comunicación a lecturas complejas, análisis en profundidad. Todos sabíamos que en la guerra de Irak el trasfondo era la apropiación por EEUU de los yacimientos petrolíferos del país. También sabemos que el motivo ultimo del conflicto en Sierra Leona es controlar las minas de diamantes. En todo ello somos muy conscientes de la responsabilidad en el mundo “desarrollado” (esa denominación tan optimista que suele indicar que somos capaces de conseguir “lo ultimo” a golpe de tarjeta). Sin embargo no somos tan conscientes, me temo, de que cuando adquirimos un teléfono móvil, compramos una consola de ultima generación o encendemos el ordenador portátil para mirar nuestro e-mail en el norte del Congo hay niños semiesclavizados en las minas de coltan. Llega a resultar frívolo alarmarse por los precios cuando hay quienes pagan con su libertad y futuro unos bienes que, dado el estado de las cosas, no estarán a su alcance.

miércoles, enero 25, 2006

De manias y demás circunstancias

Ya esta bien de permitir que alumnos principiantes de pseudodeprimencias tipo Poe me haga el trabajo, así que aquí va un post único y original (sí, cierto, la modestia no me llega mas allá que los pelos de mi bigote... y eso es decir mucho). He recibido con regocijo exultante la invitación de Sometimes_inviting_eyes... para elaborar una lista sobre mis, hábitos manías... llamadlo X, en fin, que aquí va la susodicha lista dichosa y que el cielo no caiga sobre nuestras cabezas:

- Tengo el habito maldito de la simetría, bueno, tampoco es que sea maldito pero maldita la gracia que me hace. Es algo simplemente involuntario pero la mar de entretenido, adoro que los pequeños objetos cotidianos a mi alcance se encuentren ordenados de una forma simétrica. ¡Ah, que maravilloso deleite! Ved copas, platos y cubiertos, todos ellos en armónica condescendencia dándose la mano y el pie en tanto su dueño tan ocioso como desequilibrado les hace adoptar posturas dignas del kamasutra en aras de una simetría apropiada. Si mis cucharas hablaran de sus líos con los tenedores la vida sexual de Catherine Millet se convertiría en un cuento de hadas.

- Oler la comida, lo necesito, es la verdad. Abiertamente cual sabueso de Baskerville, o con el disimulo propio de un ser humano que pretende seguir, siquiera sea de cara a la galería, siendo considerado como tal en reuniones de amigos y salones de te. Sea como sea antes de devorar cualquier manjar, por exquisito que parezca, necesito aspirar su aroma... y si dicho aroma no lo es tal pues no se prueba y punto. ¡¡Pobre del plato que se vea desaprobado por mis sensibles napias!! Pasara a formar parte del cementerio de alimentos de mi vida, acompañando a las coles de Bruselas o la molleja de pollo (agh).

- Mis manos son un arma de gesticulación masiva. Simplemente no se pueden estar quietas, debo haberlas heredado de algún antepasado italiano, no puedo evitarlo. Mientras hablo ellas van a su ritmo representando rítmicamente cuantas palabras salen de mi boca e incluso mas aun. Seguramente se debe a que en cierto momento de mi vida tuve un carácter excesivamente histriónico, uno de los personajes de mi obra de teatro favorita padece ese mal (por cierto, italiana, que cosas, ¿no?) y se debe, en gran medida, a una manía mía de mimetizar determinados comportamientos ajenos. Es una mala costumbre, pero la mar de entretenida.

- A pesar de lo que pudiera parecer adoro mis sentidos, así que me gusta tocar, oler, sentirlo todo. Por ejemplo los libros, no puedo evitarlo: acaricio sus paginas y huelo las hojas, porque cada libro es un corazón abierto y tiene vida propia. Puede que se hayan editado mil ejemplares pero el que llega a mis manos tiene su propia entidad, vida independiente, y si va a interactuar conmigo mejor conocernos y que nos llevemos bien. Y así con todo. Puedo decir en mi descargo que nunca me ha denunciado ningún libro por acoso, todo ha sido consentido.

- Para la ultima... busquemos alguna manía o costumbre de las etiquetadas como inconfesables. Esta es suficientemente rara creo... En mis hábitos de higiene y vestuario me gusta seguir un protocolo de orden que nunca se ve alterado. Me visto y desvisto en determinado orden, me ducho en un determinado orden. E incluso al afeitarme todo debe ser en su adecuado orden, sin mas. No hay que buscarle explicación, tampoco creo que nadie se molestase en buscarla.

Aquí esta mi lista, creo que esta bastante completita. Puede que haya dejado cosas en el tintero, pero me gustaría seguir recibiendo visitas sin que nadie piense: “Oh, mierda, este tío tiene mi IP, estoy perdido/a”. Casi toda la gente que conozco y tiene blog ya ha hecho su lista así que me abstengo de invitar a los ya invitados.

“El círculo se ha cerrado”
(Darth Vader en Star Wars: Episodio IV, cuando aun se la conocía como “La guerra de las galaxias”. Biblioteca del Friki, cap.I).

jueves, enero 19, 2006

De nuevo, el Fantasma...

"Quise aprender a soñar con una ilusión nueva, radiante, sublime, única. Tuve que aprender a olvidar, apretando entre mis manos los restos de una muerta ilusión, cuyas afiladas aristas cortaron mi piel mas allá de toda materia. A través de la sangre, latido a latido, el veneno de mi derrota iba bañando mis músculos. Y no era pasiva autocompasión sino rabia, encendida y furiosa, la que ocupaba mi alma antes cándida." (Sigue)